Resulta un poco contradictorio
oír hablar en la actualidad sobre políticas igualitarias, educación para
iguales, familias y escuelas, y demás, si en realidad, lo único que sobresale
del sistema educativo es la competencia que se fomenta en el.
Es
cierto que, en la escuela se dan valores de compañerismo, solidaridad, ayuda,
etc. pero a la hora de la verdad, estos credenciales pierden su grandísima
esencia cuando se llevan a la práctica en el ámbito educativo. El alumnado
velará por sus intereses, que serán, conseguir la mayor nota posible para luego
poder ser o posicionarse lo más alto posible, generando competencia entre el
resto de sus compañeros. Un ejemplo claro de esto se observa a la hora de
realizar la PAU. Alumnos y alumnas que han finalizado el bachillerato compiten
entre ellos para lograr la mejor puntuación y poder así entrar en la carrera
universitaria deseada.
La escuela es el
lugar donde nacen y crecen las desigualdades. Bien es cierto que la sociedad
ya, de por sí, viene determinada por sus desigualdades y diferencias pero es la
escuela el foco central en el que se van reproduciendo. Si el sistema escolar
basa sus prácticas diarias y sus conocimientos en la clase social dominante,
será muy poco probable que el alumnado de clase baja, tanto social como
económicamente, pueda lograr los propósitos y objetivos propuestos por la
escuela. Sin embargo, tal y como dice Mariano Fernández Enguita, siempre hay una
excepción, algún conjunto de alumnos/as que logren salir, de manera
satisfactoria, del sistema educativo. A este conjunto de individuos son
conocidos como becarios triunfadores, ya que han sido capaces de asumir los
pros y contras que ofrece la escuela. Esta superación ha sido capaz porque se
ven con la necesidad de romper con su propia cultura de origen para adaptarse y
reproducirse en la cultura que ofrece la escuela, la dominante.
Otra manera de
crear las desigualdades en la escuela es por la existencia entre los diferentes
tipos de escuelas que existen como la pública, concertada y privada.
Sí lo que el
país pretende es tener una escuela igualitaria, con los mismos derechos para
todos, y con las mismas oportunidades deberá tomar ejemplo del sistema
educativo finlandés en el que casi no hay existencia de colegios privados lo
que hace posible la eliminación de las diferencias sociales. Además, la tasa de
fracaso escolar se acerca al 1% mientras que en nuestro país rozamos el 30%.
Esta gran diferencia de porcentajes es debido a que en Finlandia los profesores
tienen altos conocimientos ya que se trata de personas altamente especializadas
en el ámbito educativo. Asimismo, existe la figura del ayudante, es decir, un
aula que posee treinta alumnos, con la figura del ayudante ésta se divide en la
mitad para así, cada profesional, se centre mejor en los alumnos y pueda
asesorar, atender y reforzar las dificultadas de cada uno. En España, sin
embargo, el profesorado se encuentra ante un aula compuesta por 30 o más
alumnos, y hay que entender que cada persona es un mundo y posee ciertas
dificultades que hay que atender con gran precisión. El profesorado ante estas
situaciones tiende a pasar por alto las dificultades que puedan existir, dando
por hecho que todos entienden por igual el conocimiento impartido.
Para
Finlandia, la escuela es uno de los mayores pilares del estado de bienestar de
este país mientras que para España este pilar es secundario, ya que, junto con
la sanidad, servicios sociales, vivienda social y demás, están muy poco
desarrollados.
En Finlandia
se trata de una educación democrática, sin tener en cuenta la clase social, el
lugar de residencia y demás, cosa que en nuestro país no ocurre.
Otro dato de
gran importancia es que este país extranjero mantiene la misma política
educativa desde los años 70 mientras que en España cada cuatro años, con las
nuevas elecciones y los cambios de partidos en el poder, crean nuevas políticas
que no tienen en cuenta las consecuencias de ponerse en práctica, sólo se
preocupan de lo qué quieren lograr pero
no de si es o no posible.
Del mismo
modo, existen diversidad de diferencias entre un sistema educativo y otro y
sirve de ejemplo para dar a entender a países como es España que se puede
llevar a cabo una excelente educación sin tener que enfocarla al mercado
capitalista, sin crear diferencias sociales, ni competencia entre los
individuos ni mucho menos exclusión social.
La sociedad no es consciente de lo
que la escuela pretende, y bien es cierto que en ella se nos inculcan unos
valores y credenciales en los que nos hacen creer que estamos desarrollando el
compañerismo, trabajo en equipo, en el que el docente es una figura fiel, y nos
damos cuenta que es todo lo contrario. Nos encontramos ante un sistema que es
dirigido por otro, es decir, la educación viene regida por el orden económico,
por el capitalismo. Nos preparan para un futuro laboral, cosa que desde mi
punto de vista no lo veo negativo, lo que sí es cierto y no estoy de acuerdo es
con la manera que tienen de hacerlo y adentrarnos en ese mundo.
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